TURISMO ACTIVO Y DEPORTES DE AVENTURA
RUTAS DE AVENTURA
VUELTAS DE TAGANANA. ANAGA
Senderismo
Tenerife
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EMPRESAS
Existen muchas empresas que organizan este recorrido. Consultar la web www.tenerifenatural.com
DESCRIPCIÓN
Visitando Anaga resulta fácil transportarse al Tenerife más salvaje, aquel que conocieron los conquistadores cuando llegaron a la isla al mando del Adelantado Alonso Fernández de Lugo (1496). Transitando por sus estrechas carreteras tampoco es difícil imaginar cómo se vivía en la zona sin estas vías de comunicación. Si hoy parece que nos movemos en el más absoluto aislamiento, cosa que es de agradecer cuando se buscan lugares en los que todavía se respire tranquilidad, cómo no sería en época guanche. Taganana es quizá la esencia de este singular ambiente de Anaga.

Tras la conquista, con el reparto de propiedades por parte de El Adelantado, el primer asentamiento castellano que se produjo en el agreste como pocos macizo de Anaga fue un puñado de casas (actual barrio de El Portugal) del que poco a poco fue surgiendo el pueblo de Taganana. Corría el año 1501. Las condiciones para el cultivo, difíciles en una tierra vertical como ésta, pero de gran fertilidad y excelentes cosechas de azúcar fue seguramente la causa de este asentamiento.

El hombre ha sabido aprovechar el escaso suelo horizontal de Anaga y ha ampliado las superficies aptas para el cultivo mediante el aterrazamiento del terreno que hoy es posible contemplar en bancales sobre las laderas. Son estas terrazas de cultivo las únicas muestras de paisaje humanizado, ya que el resto permanece intocado desde tiempos inmemoriales. Una buena parte, incluso, conserva la vegetación presente en el resto de la isla desde la época Terciaria. Ahí es nada. Pocos pueblos en el mundo pueden presumir de poseer en sus terrenos algunos de los mejores bosques de laurisilva del planeta.

Taganana, que poco más tarde de su fundación fue cabeza de jurisdicción, pertenece en la actualidad al municipio de Santa Cruz de Tenerife, la capital de la isla, pero desde luego nada tienen que ver los estilos arquitectónicos de una y otra localidad. La antítesis pura.
En un pueblo en el que los mejores monumentos llevan el apellido Natural, sus construcciones y edificios más relevantes son la Ermita de Santa Catalina (s. XVI), declarada en 2003 Bien de Interés Cultural, la Iglesia de las Nieves (año 1505; una de las más antiguas de Tenerife), que conserva en su interior un valioso tríptico de la Escuela Flamenca del XVI y que alberga la imagen de la patrona de Taganana, y el barrio de El Portugal, donde se conservan excelentes muestras de la arquitectura tradicional canaria. También el barrio de Asona.
Entre sus valores culturales destacar sin duda la fiesta popular de la Quema de Judas y las piezas musicales Tajaraste y el pasodoble de la Iglesia, como las representativas del folklore tagananero.

La zona de Taganana ya estaba habitada en época guanche como atesoran los restos arqueológicos encontrados. Ellos fueron quienes bautizaron al lugar con este nombre que significa algo así como "Lugar de los roques", un topónimo muy acertado a juzgar por la presencia de estos monolitos volcánicos: Roque de las Bodegas, Roque de las Ánimas, Roques marinos de Anaga, Roque Aderno, Roque Anambro, Roque Marrubial, Roque El Fraile Roque Chinobre, Roque de los Pasos o el vecino Roque de Taborno están presentes en esta franja de terreno que se descuelga desde los 1.000 metros de alitud (Cruz de Taganana) hasta el nivel del mar en una caída casi vertical.
El alisio se encarga de mantener la salud de la laurisilva canaria y el fayal brezal en las partes superiores de las montañas, mientras que en la parte media y baja de las laderas se cultiva una excelente huerta para el autoabastecimiento y buenos viñedos cuyos caldos están incluidos en la denominación de origen Tacoronte-Acentejo.
Al nivel del mar, encontramos excelentes lugares para el baño como el Roque de las Bodegas o las playas de Almáciga, Benijo y El Draguillo, tres pequeños caseríos. Frente a esta última playa emergen los islotes del roque de Dentro y el roque de Fuera -los Roques de Anaga- declarados Reserva Natural integral. Con marea baja, el Roque de Dentro deja ver su cordón umbilical que le une a tierra firme.

EL SENDERO
Taganana es también un paraíso para el senderismo y quizá el recorrido más famoso es el conocido como Vueltas de Taganana. Este sendero se abrió en el año 1505 como Camino Real para comunicar Taganana con La Laguna y Santa Cruz a través de un camino ancho, empedrado, de al menos dos metros de ancho por dos de alto que permitiera el transporte con bestias de carga y que en la práctica se retuerce una y otra vez por las laderas de la Cruz de Taganana. Se dice que este camino histórico posee tantas curvas (lazadas) como días tiene el año. Un sendero espectacular que comienza en la Casa Forestal (junto a las Casas de la Cumbre) y atraviesa la laurisilva y las terrazas de cultivo para terminar en el barrio de El Portugal.
Un cartel de madera que informa sobre este camino real, situado detrás de la Casa Forestal, indica el punto exacto donde iniciar el recorrido. El sendero comienza en ligera subida entre unos escalones tapizados de musgo y envuelto literalmente en un túnel de vegetación. Transitamos por un magnífico bosque de laurisilva y la subida no dura más de cinco minutos. El camino se vuelve llano y empieza incluso una ligera bajada que pronto acentúa su pendiente para comenzar a serpentear por la ladera. Son las vueltas de Taganana.
Una hora despúes se gana el fondo del barranco y el camino llanea para salir a los terrenos donde se asientan las terrazas de cultivo, ocupadas principalmente por papas y viñedos, que han ganado terreno al fayal brezal.
La bajada prosigue de nuevo disfrutando de unas magníficas vistas del barranco por el que acabamos de descender (situado a nuestra espalda) y las primeras casas de Taganana. El sendero presenta ahora un tramo empedrado hasta confluir con la carretera que une los diferentes barrios de Taganana.
Giramos en esta intersección hacia la izquierda y caminamos por el asfalto unos quinientos metros para bajar por la calle que en pronunciada pendiente (justo en una curva a la izquierda) sale a la derecha de la carretera para meterse en el núcleo urbano. Diez minutos de fuerte bajada por las fuertes cuestas del pueblo nos llevan hasta la plaza de la iglesia. La presencia de algunos dragos refuerza aún más la belleza de la arquitectura de Taganana.
La iglesia de Taganana donde se encuentra la reliquia más preciada del pueblo (unas tablas flamencas) es un buen lugar para concluir este recorrido por el norte de Tenerife.
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